Probé un formato de vídeo inusual para mí, y este fue el resultado
Después de un par de artículos sobre la rutina y la seguridad, me apetecía volver a algo con más chispa. Voy a contaros un experimento que llevaba tiempo posponiendo: grabé un vídeo en un formato que no tiene nada que ver con mi estilo.
¿Por qué llevaba tiempo estancado?
Siendo sincero, llevaba mucho tiempo aferrado al mismo formato: grabar, editar rápido y publicar. Funcionaba, y me daba miedo romper lo que ya funcionaba. Pero llegó un punto en el que me di cuenta de que, si no pruebas nada nuevo, es muy fácil caer en esa misma rutina de la que escribí la otra vez.
¿Qué decidí probar?
Normalmente, mis vídeos son cortos y dinámicos. Esta vez hice todo lo contrario: un vídeo más largo, más lento, con una narración en off en lugar de cortes secos. La sensación era más parecida a una charla íntima que a lo que suelo grabar.
¿Cómo fue el proceso?
Sinceramente, fue muy incómodo. La edición me llevó muchísimo más tiempo porque tuve que plantear una estructura completamente diferente. Varias veces estuve a punto de tirar la toalla y volver a mi formato de siempre. Era como grabar en un idioma que no conoces, aunque la parte técnica fuera la misma (por cierto, seguí usando DaVinci Resolve, pero con un enfoque de edición totalmente distinto).
¿Y cuál fue el resultado?
No voy a fingir que el resultado fue claramente mejor que el de mi formato habitual, porque no es cierto. Pero de ahí salió algo más interesante que el propio resultado: vi mis propias capacidades desde una nueva perspectiva. Resultó que puedo mantener la atención no solo con cortes rápidos, sino también con la voz y el ritmo del discurso. Es algo en lo que nunca antes había reparado.
¿Qué lecciones saqué de este experimento?
No todos los experimentos tienen por qué ser un éxito. A veces, el valor no está en el resultado, sino en lo que descubres sobre ti mismo.
Salirse del formato habitual es una habilidad en sí misma. Cuanto menos la practico, más me cuesta.
Conviene intentarlo de vez en cuando, sin esperar «el momento perfecto». Como suele pasar, ese momento nunca llega, así que simplemente me lancé y lo hice.
¿Pienso repetirlo?
Sí, pero no lo convertiré en mi formato principal. Más bien, los iré alternando de vez en cuando para no anquilosarme en un solo estilo ni aburrirme.
¡Una pregunta para vosotros!
¿Y vosotros? ¿Habéis probado a salir de vuestra zona de confort en los estudios, en un hobby o en el trabajo? ¿Qué tal os fue y os atreveríais a repetir?
