«De dónde saco ideas para vídeos cuando parece que ya está todo inventado»
Hola, soy Iván otra vez. En el artículo anterior, os pregunté qué os interesaría leer, y varios me escribisteis por privado: «Cuéntame, ¿cómo se te ocurren las ideas para grabar?». La verdad es que yo también tengo días en los que la mente se me queda en blanco. Pero con el tiempo he desarrollado un sistema que me salva incluso en esos momentos. Os lo cuento tal cual.
El mito de la «inspiración genial»
Al principio, pensaba que las ideas debían llegar solas, como un chispazo. Te sientas, piensas un poco y... ¡listo! En realidad, eso me ha pasado un par de veces en todo este tiempo. El resto ha sido el resultado de un trabajo constante y un poco aburrido conmigo mismo. Y, por cierto, esto suena menos inspirador, pero es mucho más honesto.
El banco de ideas: mi principal hábito
Lo más importante que he hecho ha sido crear una nota en el móvil llamada «Ideas». Ahí va a parar de todo: un pensamiento fugaz en el metro, una frase de otra persona que me enganchó, una pregunta que me hicieron mis amigos. De entrada no filtro nada, absolutamente nada. Ya filtro después, cuando me pongo a trabajar.
¿Qué suele acabar ahí?
- Preguntas de la gente. Si alguien me escribe por privado o me pregunta algo en persona, lo más probable es que no solo me interese a mí.
- Mis propias dificultades. Si a mí me costó entender algo, es casi seguro que a alguien más también le resultará útil.
- Observaciones de la vida cotidiana. Una conversación en la cola del súper, una discusión con un amigo, un momento en el que me pillo cometiendo un error.
- Reacciones a contenido de otros. No copio, pero si algo me engancha como espectador, lo analizo: ¿por qué funcionó y cómo podría hacer algo parecido a mi manera?
Tres métodos para cuando el banco de ideas está vacío
A veces, hasta la nota de ideas se queda en silencio. Entonces, recurro a una de estas tres técnicas:
- «¿Qué me gustaría ver a mí?». Si a ti te interesa, hay más posibilidades de que conecte con los demás que si grabas por obligación.
- Analizar un error propio. Por ejemplo, el artículo sobre mi primer mes surgió precisamente de una metedura de pata que decidí contar con total sinceridad.
- Responder a una pregunta que ya me han hecho. De ahí nació tanto el artículo sobre las preguntas de los comentarios como este mismo, la verdad.
Lo que he dejado de hacer
- Perseguir tendencias por sistema. Antes intentaba subirme a cada formato nuevo. Me quemé rápido y entendí que es mejor hacer menos, pero que sea auténtico.
- Esperar a que llegue la inspiración. Llega con más ganas cuando ya has empezado a hacer algo, no cuando te sientas a esperarla.
- Tenerle reparo a los temas sencillos. A veces, la idea que parece más aburrida es la que mejor funciona, porque es fácil de entender y muy humana.
Hablemos claro sobre el estancamiento
Hay semanas en las que no me apetece crear absolutamente nada. Antes me castigaba por ello; ahora, simplemente, me tomo una pausa. Tener el depósito de ideas vacío no es un fracaso, sino una señal para bajar el ritmo; no un castigo que haya que aguantar a la fuerza.
Una pregunta para vosotros
Y a vosotros, ¿qué tal se os da lo de las ideas? Ya sea para los estudios, proyectos, redes sociales o cualquier cosa creativa. ¿Lleváis una lista o lo guardáis todo en la cabeza? ¿Y también tenéis épocas de sequía creativa como yo? Contadme, de verdad me interesa saber si a todo el mundo le pasa lo mismo.
